Biografía – Javier Muro

Javier Muro lleva más de 20 años dedicándose a la escultura; realiza obras que siempre parten de objetos cotidianos, domésticos. Esa ha sido su manera de expresarse; la transformación de una realidad conocida en otra nueva que apoyada en la anterior, la completa o transgrede, le aporta nuevos significados, la lleva por el camino de lo poético.

De formación autodidacta, aunque licenciado en Ciencias de la Información, este juego con la realidad le viene desde su más tierna infancia, en la que ya construía sus juguetes con todo tipo de objetos cotidianos que encontraba por casa. De alguna manera, su posterior vocación no ha sido otra cosa que una continuidad en ese juego primigenio; porque la escultura de Javier Muro, tiene mucho de juego, de ironía con un siempre presente sentido del humor, aun cuando trata los temas más profundos y dolorosos como la muerte o la enfermedad, temas por otra parte, frecuentes en su obra.

De su profesión de periodista, que cultivó esporádicamente en su juventud, le queda la necesidad de hacerse entender; por eso sus esculturas son comprensibles ya que, como el autor suele comentar frecuentemente, “sólo somos capaces de amar lo que entendemos”. Es en esta línea en donde el trabajo de Javier Muro toma sentido al proponer realidades nuevas aprehensibles, objetos novedosos en su poética, a veces como ideas “bala” que marcan de manera irremediable al espectador dejando metáforas imborrables para el recuerdo. Pero esta poética no es otra cosa que la conciencia crítica que el artista tiene de su ideal estético, del programa que todo artista no sólo sigue, sino que sabe que sigue, sin felices casualidades, azarosas coincidencias o resultados fortuitos. Se trata del trasfondo cultural gestado por sus gustos y preferencias personales que se va concretando en una estética y unos significados que le son propios, un lenguaje original y coherente en el tiempo.

En este esfuerzo de hacerse entender, juegan un papel importante los títulos de las obras que, lejos de confundir la interpretación, funcionan a modo de inicio en el camino del entendimiento y más tarde, todas y cada una de las intervenciones que Muro incorpora en cada obra recorren ese mismo camino, con un claro sesgo en el resumen formal, con un cuidado exquisito por la estética y por ese pequeño o gran significado poético que, a la postre, es el que da a la obra su razón de ser.

Javier Muro construye un mundo personal, en el que sus obras comparten el origen de elementos familiares y fomentan un discurso especial. Este discurso también se pone de manifiesto en sus fotografías, género que aunque ha cultivado menos, comparte esta misma ideología, esta misma manera especial y poética de estar en el mundo.

Este trabajo le ha llevado a conseguir numerosos premios de arte nacionales tales como el “Pamplona Jóvenes Artistas”, “Premio Navarra de Escultura”, pl.oofr5¡`’p’ld“Caja de España de Escultura”, “Caja Madrid”, “Bienal de Tarragona”, etc. Además cuenta con una decena de esculturas públicas colocadas en España, (Burgos, Guipúzcoa, Navarra..), Santiago de Chile y Corea del Sur.