Biografía – Iñigo Sesma

Hemos construido un mundo totalmente ligado con lo visual, e inconscientemente nos encontramos envueltos en un mundo repleto de imágenes. Inevitablemente junto a la llegada de los medios, la tv, el cine o la fotografía, el arte ha sufrido un cambio drástico en su concepción y estética. De esta manera en los últimos años, las técnicas, los materiales y los soportes han evolucionado de tal manera que hoy en día son infinitas las posibilidades de manipular una imagen. Lo cual ha provocado que nos adentremos en un territorio en el que lo pictórico, lo fotográfico y lo digital se sumergen en una estrecha convivencia.

Esta circunstancia tiene gran importancia en el trabajo de Iñigo Sesma, puesto que influye de fuerte manera tanto en la estrategia de creación de la imagen como en el modo de recepción y circulación de la misma.

Personalmente percibe un claro interés hacia los vínculos posibles entre la realidad cotidiana y la ficción cinematográfica, generando así algo intermedio entre ambas.

De esta manera, no solo trabaja con procesos creativos propios de la pintura sino también busca una simbiosis entre el proceso creativo y la lógica proveniente del cine y sus elementos, tanto compositivos, de planificación, de contenido…

Piensa más en el proceso constructivo que va construyendo la imagen que en la imagen final expuesta en la pintura. De tal manera, que se enfrenta frente la problemática de utilizar la imagen para producir la pintura o que la pintura se utilice para producir la imagen.

Su obra esta estrechamente influenciada por las representaciones de la realidad en los medios y en los registros del cine y los diversos estados por los que pasan los grupos de imágenes antes de convertirse en formas que son altamente reconocibles y con sentido.

La presencia de la figura en sus obras es casi una constante, aunque no siempre. Las figuras actúan como elementos reconocibles, contrapuestos a lo desconocido, contrapeso entre una realidad referencial y otra interpretada difícilmente inteligible.

Trata sobre la convencionalidad y cotidianidad del ser humano y su búsqueda inconformista hacia su identidad y coyuntura. Partiendo de una selección de imágenes que recogen la realidad que rodea al artista. De alguna manera intentando devolver una función presencial a la pintura, despegando a la obra de su referente fotográfico.

Creando una experiencia sensorial e introspectiva, bajo una observación personal y contemporánea.